Un curso escolar más con los objetivos alcanzados

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Menorca al Plato de la Escuela llega al final de su segunda edición. Han sido tres cursos escolares consecutivos (con pandemia y confinamiento incluidas) de mucho trabajo por parte del sector de la producción local y ecológica, de las cocineras de los tres catering y de las personas que acompañan las comidas del alumnado. Ha sido la implicación y la ilusión de todas ellas lo que ha hecho posible la sostenibilidad en los platos de las aulas.

El proyecto se inició el curso escolar 2018/19. El primer trimestre del proyecto se dedicó a establecer los contactos y trabajar para convencer a los tres principales catering de los comedores escolares de toda la isla de Menorca de la importancia y necesidad de participar en un programa de acompañamiento para conseguir menús más sostenibles. El segundo trimestre (de enero a abril de 2019) se dedicó a realizar un diagnóstico de la situación inicial de los comedores en cuanto a la representación del producto local en cada centro educativo, los circuitos de comercialización, cómo de saludables y cómo de sostenibles eran los menús, y las oportunidades que se presentaban en ese momento para avanzar hacia un modelo alimentario escolar más justo, respetuoso y sostenible.

Los últimos meses del primer año de proyecto estuvieron marcados por dos hechos que resultaron ser clave en el desarrollo posterior de Menorca al Plato y el logro de los objetivos: la elaboración de un calendario anual de temporada de producto local y ecológico asociado a una tarifa anual acordada por los productores más implicados en el proyecto; y las formaciones con las cocineras para reestructurar los menús escolares hacia unas ofertas gastronómicas definitivamente sostenibles.

El segundo año del proyecto se inició con la expectativa de poner en práctica todo lo que se había puesto sobre el papel al final del curso escolar anterior. Poco a poco, se fue tejiendo una atmósfera de confianza entre cocina y producción, con una clara apuesta por la compra directa en el campo evitando intermediarios innecesarios; y el alumnado fue aceptando la nueva oferta de menús, con mayor representación de hortalizas y legumbres, menos carne y combinaciones entre primeros y segundos platos contra el desperdicio alimentario.

El segundo trimestre del curso escolar 2019/2020 se presentaba con grandes expectativas: mantener a lo largo del curso los resultados conseguidos hasta entonces y comenzar la tarea de sensibilización con la comunidad educativa, especialmente con el alumnado y sus familias. El proyecto, sin embargo, topó con la pandemia del Covid-19. Los comedores escolares cerraban sus puertas hasta 6 meses después.

El actual curso 2021/21 ha sido sin lugar a dudas el año más difícil tanto para productores locales como para los catering de los comedores escolares. Las necesarias restricciones sanitarias para evitar los contagios no han sido nada favorecedoras para un servicios comidas equitativo y rentable. A pesar de las complicaciones, sin embargo, todas las cocineras adheridas al proyecto Menorca al Plato han seguido apostando por la sostenibilidad y a lo largo del curso se ha podido seguir trabajando para mantener los resultados. Además, se han realizado tareas educativas con las familias y el alumnado para conocer y valorar el producto local y ecológico de los menús; y las monitoras de comedor han podido participar en un curso en línea sobre alimentación saludable y sostenible.

En tres cursos escasos de proyecto (poco más de veinte meses reales de trabajo), la apuesta profesional y personal de todas los agentes participantes en Menorca al Plato han hecho que acabamos un curso escolar más con los objetivos alcanzados y unos resultados que se convierten en el punto de mira del resto de comunidades autónomas: actualmente, alrededor del 70% de los ingredientes de los menús son locales y el producto local y ecológico llega al 30%. Los alimentos de huerta de producción local han llegado a representar puntualmente un 85% de los ingredientes del menú, y la variante ecológica de los mismos, un 45% en el mejor de los casos.